sopastrike

Mostrando entradas con la etiqueta el hombre Arlequín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el hombre Arlequín. Mostrar todas las entradas

17 may 2009

Domingo

Me las devolviste, pero no las he guardado. Las dejé encima de mi mesa de noche, por si acaso. Por si sucede qué? Ni idea. Te olvidaste de devolverme una. Sé que no me la devolverás, pero no importa, ya conseguiré otra copia, y cuando la vea pensaré inevitablemente en ti. Felicitaciones, lograste crear un recuerdo en mí. Y me arrancaste un recuerdo para quedártelo tú. Nada mal. Además fue una buena elección, me gusta mucho esa película.
Esta tarde el polen flotaba en el aire, y se posó como un copo de nieve en las pestañas de un desconocido que pasó junto a mí por la vereda, que por llevar tan hermoso recuerdo sobre él, dejo de ser un desconocido. Tenía ganas de hablarle. "Buenas tardes, amigo, seguramente tú no conoces a J. ni tampoco a mí, pero resulta que por una cosa que jamás creerás, me lo recordaste...". Sí claro.Más que de hablar con él, tenía ganas de verte a ti. Ya se me pasó, simplemente recordé la imagen mientras flotaba lejos de todo lo que tengo que estudiar para el examen de mañana, y me dije que puede ser que cuando te lo cuente sonrías. Para mí.
Nox.

10 may 2009

"Verde que te quiero verde"

Me había olvidado de lo mucho que me gustaba la lluvia. El sabor de una tormenta intensa y poderosa, como el crepitar suave de una lluvia ligera y pretenciosa.

También se me había olvidado lo delicioso que es reír descontroladamente, sin márgenes y en coro.

Es curioso. Parece que después de la hibernación a la que fui forzada (o talvez simplemente llevada voluntariamente) reaprendo todo. Es como si mi piel ya no supiera sentir el calor, como si mis ojos ya no supieran ver la luz...cada sensación y cada sentimiento me parecen nuevos, apasionantes territorios inexplorados. Y cada uno de ellos es virgen, inmaculado, no llega con maletas repletas de recuerdos. Valen por sí mismos. Son mis futuros momentos pasados.
Debo decir que tampoco me desagrada que un recuerdo me visite de vez en cuando. Sobretodo si decide entrar por la nariz. El olor de los objetos, los lugares, las personas, por alguna razón son la manera más fuerte de recordarlas. Tomemos al Arlequín, por ejemplo. A duras penas recuerdo su cara. Debo forzarme para reconstruirlo visualmente en mi mente. Pero si en algún momento su aroma emerge de quién sabe dónde, es inmediato. La sangre a los pies.
Hablando de aromas, quisiera reencontrar uno en particular. El sudor de los caballos.
Nox.
Imagen:"Play" by Goldensands @ deviantART.com

3 may 2009

Y para variar, pisé mierda.

Volvamos unos meses en el tiempo (ocupación nocturna predilecta). A diciembre o a enero.
La membrana delgada del amor palpitante flotando sobre una sonrisa. Tú.
Sinfonía de risa y colores de infancia en alas de imaginación jamás olvidada. Tú.
Ligero aroma de ámbar danzando entre los copos tímidos del atardecer. Tú.
Contradicción vespertina, sonrisa distraída, pensamiento de piel de delfín entre mis manos. Cierra tus ojos y déjame contemplarte mientras la nieve se acurruca en tus pestañas.-
Suficiente. Sinceramente, qué fue eso? Volvamos al presente. Al segundo intergaláctico que transcurre. Qué quiero en este mismo instante? Que la luna se me meta entera por la ventana. O que se caigan las Pléyades sobre el techo del vecino de en frente. O también desearía no haber escrito este post, J. Tant pis.

Nox.