sopastrike
26 ene 2011
bingo.
La madrugada alberga un número igual de preguntas y de respuestas.
Si quisiera llorar las lágrimas tendrían que brotar de debajo de mis uñas.
No vaciles en tu sueño, amor. Tienes los ojos entreabiertos y por ese resquicio de ternura hemos entrado a buscar la llave del universo.
Nox.
6 oct 2009
Selene, hija de Tea
Y la luna estaba tan cerca que me cegaba con su mirada de plata...
Y luego me caía encima con su peso satelital
Y me rompía los huesos
Y luego rodaba por las calles aplastando a cuanto miserable encontrase en su camino, abrazándolos en la aridez de sus cráteres
Y sólo quedaron los que creían en el amor
Y los que eran amor
Y los que permanecían en silencio, porque sabían que a veces es mejor encerrar las palabras en los labios y callar hasta con la mirada
Y quedarse quieto sintiendo la paz.Nox.
10 sept 2009
La historia del niño ahogado
He tenido ese sueño tres veces más desde entonces. La última fue ayer. Pero esta vez, sabiendo que debía hacer algo para que el sueño no conquistara mis noches, hice el mayor esfuerzo de conciencia que pude.
Y lo dejé ahogarse. Recuerdo haber llorado mientras lo miraba agitarse bajo el agua clara, pero me quedé parada donde estaba. El mar comenzó a tornarse verde, el niño perdía las fuerzas bajo el agua. Entonces las burbujas cesaron, y sangre empezó a subir a la superficie, a dispersarse oscura y espesa hasta el lugar en el que yo estaba.
Me sumergí, agitada por el miedo y la adrenalina. Todo desaparecía y se volvía luz blanca.
Es la primera vez que me siento morir en un sueño.
Nox.
29 ago 2009
Caer...
Subía en un globo aerostático rojo, gigantesco. El globo se dejaba llevar por las corrientes de aire, pero ascendía velozmente por el cielo casi desprovisto de nubes. Recuerdo haberme entretenido en encontrar las figuras en las nubes durante el vuelo, mientras sentía la mezcla de la brisa fresca y el aire caliente que se desprendía del propulsor sobre mi piel, pero nunca miré abajo, no distinguí ningún paisaje.
Cerré los ojos para respirar profundamente, sintiéndome cada vez más limpia...
Entonces el fuego se apagó brutalmente. El piso de la barquilla se abrió bajo mis pies. Comencé a caer angustiosamente, ganando cada vez más velocidad. Mi corazón se aceleraba dentro de mi pecho, el miedo ganó terreno progresivamente. Tenía la vaga conciencia de que era un sueño y que en cualquier momento debía despertarme, pero seguí cayendo, con el vértigo oprimiéndome el estómago. Seguí cayendo durante una eternidad, hasta que por fin mis ojos decidieron abrirse para revelarme mi cuerpo real acostado en la cama, las cobijas en el suelo, el pecho envuelto en sudor y lágrimas escurriendo por mi rostro. Y sólo eran las tres de la mañana.
Nox.
23 ago 2009
El acuario
Eso no detiene el arrebato de ternura en el que tomo su reino de cristal entre mis manos para ponerlo sobre mi regazo. Lo observo largo rato, sin dejar de sorprenderme por la belleza y la cadencia de sus movimientos. Entonces me guiña un ojo. Yo le guiño de vuelta. Me invita a seguirlo. Meto la cabeza en la pecera y suavemente me dejo caer en su interior, intentando no perder de vista el camino que me señala el shinigami. Lo sigo largo rato, sintiendo sobre mi piel desnuda la caricia de la corriente.
Aparece una puerta. Al cruzarla el agua desaparece, y sobre mi piel seca se teje un vestido azul profundo. Estoy en el pasillo de un acuario, extasiada por la singularidad de cada una de las criaturas que desfilan a mi alrededor. Me detengo a observar la enorme mantarraya, y sonrío al imaginar la sensación de su piel lisa y tensa. La mantarraya se levanta lentamente y se aleja de mí con cierta dulzura, dejando al descubierto un cuerpo conocido inerte en sobre la arena, tendido boca abajo.
Tenías los ojos abiertos y no dejabas de mirarme. Las anguilas vinieron a cubrir tu cuerpo nuevamente, y cuando se alejaron vinieron las anémonas, y las medusas, y luego las tortugas. Cuando llegaron las centollas me sonreíste y cerraste los ojos. Los hilos de sangre que emanaban de tu cuerpo se retorcían en el agua, y llegaron hasta el lugar en el que estaba yo, del otro lado del cristal, que se trizaba a su tacto.
Otra vez secuestrada en el imperio de mis propios sueños?
Nox.
2 jul 2009
De la fatalidad de la foto de la cédula de identidad
Lo que no ha cambiado entre el acá y el allá es la monarquía absolutista de mis sueños.
Había una casa larga, rectangular, en donde habían solamente tres cuartos, uno al lado del otro. El primero era mío, el segundo estaba vacío, y en el tercero había un caballo, negro, brillante, con un matiz azulado en los ojos. Había una fiesta, en dónde estábamos tres personas: el Alicanto, yo, y un otro tipo. Nos emborrachábamos toda la noche en el primer cuarto, y mientras lo hacíamos, el caballo se salía de control en el tercero, embistiendo las paredes y saltando descontroladamente por todos lados. Decidimos irnos a dormir, y nos acomodamos los tres en la cama. El Alicanto se quedó dormido, y el otro tipo y yo nos quedamos hablando. Luego se quedó dormido, el Alicanto abrió los ojos y entendí que quería que salgamos de allí. Al levantarnos, el otro tipo salió de la cama y se fue corriendo al cuarto donde estaba el caballo, y lo escuchamos gritar. El Alicanto y yo llegamos. Él y el caballo estaban convulsionando en el suelo, con los ojos en blanco y vapor emergiendo de sus cuerpos.
Nox.
21 jun 2009
Antes de dormir
Buenas noches, y buenos días.
Nox.31 may 2009
"Cuando anochece se estremecen los pinos y no es de frío" (Benedetti)
O quizá hay demasiadas cosas que aún se le parecen demasiado...
Acabo de salir de 16 horas de sueño, una cifra atroz que jamás me hubiese permitido, pero tuve un sueño que recuerdo hasta el último detalle. Fue largo, detallado, sensorial, y muy fuerte emocionalmente. Por alguna razón estaba cruzando el mediterráneo de este a oeste en un barco X, en donde también había un montón de gente conocida o desconocida, y la mayor parte de los pasajeros eran niños. Lo raro es que vivíamos todos en el barco, pero cada día cada quien iba a trabajar a donde le correspondía (yo trabajaba como jefa de restauración en el Louvre...amo la improbabilidad de los sueños) y regresábamos a almorzar al medio día y luego por las noches. Bueno, el punto es que en el barco también estaba colóquese aquí nombre de personaje de la televisión francesa (yo sé, yo sé), y ambos aparentemente estábamos juntos. En el sueño debí esperar a que ocurrieran un sinnúmero de eventualidades que no tenían nada que ver con lo que me interesaba para comprender y confirmar, con cada uno de mis sentidos en la más intensa fase del sueño paradoxal, que efectivamente los dos estábamos juntos, y con toda certeza lo que yo sentía era amor por él (paréntesis, en la vida real está lejos de ser así. Pero eso no es lo que importa aquí y ahora.).Lo que me lleva a concluír que estoy regresando a la estética que me agradaba hace años atrás, a sentimientos que logré sentir años atrás, a palabras que no hubiese imaginado pronunciar. Ahora ya nada es como antes, y lo que este sueño seguramente dejará marcado en mi memoria durante mucho tiempo es que soy demasiado cobarde ante la soledad cuando se te presenta implacable durante un tiempo significativamente largo que parece nunca terminar. Pero lo peor es que no me desespero porque termine, de cierta forma me siento a gusto así.
Cambio de tema. El viernes por la noche me alejé tanto de la realidad que por primera vez tuve miedo de no volver. Al despertar, te das cuenta de que hay gente que pasó una peor noche que tú, y que puso en juego un poco más que su sola estabilidad mental. Todo me llenó de tristeza.
"Heureusement il y a Frida, la fille du Nord des chansons de Brel..."
Nox.