sopastrike

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13 jun 2011

Mal de altura / No me gustan los perros

Si aguardo en el temblor violáceo del amanecer,
Once toques me anuncian la demencia anhelada.
Bienvenida es la suavidad vibrante del ser desconocido:
El espejo siempre está vacío en su superficie engañosa.

Si me tiemblan las manos tráeme papel carbón,
Quiero duplicar los caminos del tridente venal
Y llegar a tus manos con certezas inciertas.

Ábreme las nubes que quiero un poco de lluvia
Para barrer la calle y refrescarme la memoria.

[Sesenta años después, amanece.
Los temblores me habrán limpiado la vista
Y estaré con ganas de acariciar el sueño.]

Cuidado que en tu hoja se han colado las arañas
Y tendrás que hacerte amiga.

Ahora bajo mis uñas cabe toda la ternura.
Se me olvidan las letras y viene el espejo
Con sus manos de dentista
A arrancármelas de la boca.

Susurran sobre el puente las mujeres que bailan;
O gritan, no sé bien - se me olvidaron los nombres de los colores.-
Hablo en un lenguaje desconocido.
Pero mis ojos,
Ellos,
Son del barro más brillante del inicio.
Que vuelen los insectos, yo siempre he tenido canas.
Y recordaré siempre el maullido de la prehistoria.



10 sept 2009

La historia del niño ahogado

Hace un par de semanas, a finales de agosto, soñé que me encontraba en el medio del mar, azul y turquesa de arenas blancas. Estaba parada en el agua, y junto a mí, estaba el Spica cuando era niño, nadando en círculos frente a mí. De cuando en cuando, se hundía violentamente en el agua tranquila como si algo lo jalara por un pie, y empezaba a ahogarse angustiosamente. Entonces me acercaba yo y lo llevaba a la superficie, tomándolo firmemente por un brazo. La escena se repitió innumerables veces, y yo seguí sacándolo del agua, siguiendo un instinto que no me cansaba.

He tenido ese sueño tres veces más desde entonces. La última fue ayer. Pero esta vez, sabiendo que debía hacer algo para que el sueño no conquistara mis noches, hice el mayor esfuerzo de conciencia que pude.

Y lo dejé ahogarse. Recuerdo haber llorado mientras lo miraba agitarse bajo el agua clara, pero me quedé parada donde estaba. El mar comenzó a tornarse verde, el niño perdía las fuerzas bajo el agua. Entonces las burbujas cesaron, y sangre empezó a subir a la superficie, a dispersarse oscura y espesa hasta el lugar en el que yo estaba.
Me sumergí, agitada por el miedo y la adrenalina. Todo desaparecía y se volvía luz blanca.

Es la primera vez que me siento morir en un sueño.

Nox.

25 may 2009

Derretirse

Domingo, padre de todos los días de la semana. El fin y el comienzo de las buenas cosas. Es el día perfecto para que me ocurran bizarrerías.

El aire caliente subía pesadamente, entrando por las ventanas, llenándome los pulmones con su espesor meloso. Como se me ha hecho costumbre estos días, me fui a llenar un vaso con hielo para morderlos mientras cumplo mi cuota de estudio frente al computador hirviente. Primer cubo a la boca. Su superficie áspera se me pegó a la lengua, antes de que el frío intenso me golpeara el paladar. Cerré los ojos, disfrutando la sensación placentera del hielo que a la vez resultaba terriblemente incómoda, casi cruel dentro de mi boca.

Vi una ventana enorme, hecha de luz. Estaba parada descalza frente a ella, vistiendo una túnica azul, y los vidrios se abrían. Aparecía un par de labios gigantes, rojo carmesí, que no había visto en el rostro de nadie antes. Sentía como si me miraran profunda y detalladamente, y tengo la impresión de que me observaron durante largo rato. La fuerza de esa mirada era tan potente que yo no podía bajar ni cerrar los ojos, que lagrimeaban para poder mantenerse abiertos. Entonces los labios se abrían, y me decían algo en un idioma que no conozco pero que entendí. Sabía exactamente lo que quería responderle. Pero no podía abrir la boca para hablar. Los labios carmesí perdieron la paciencia y se exasperaron, pero yo escuchaba mi voz limpia y clara dentro de mi cabeza aunque no la pudiera producir. Cada intento de formar una palabra resultaba en el sonido de un vidrio roto. Los labios comenzaron a contorsionarse en todos los sentidos, me aterraba, me callé. Entonces los labios se calmaron, y dibujaron una sonrisa que me provocó ganas de llorar, pero me contuve. Los labios comenzaron a hincharse, a hervir, y explotaron salpicando por todos lados petróleo caliente, que dejaba marcas en el suelo y me hacía huecos en la ropa...El cubo de hielo dentro de mi boca se había derretido por completo.

Un rato después una golondrina se metió a mi apartamento, así que me ocupé un buen momento en sacarla. Una vez la eventualidad resuelta, me volví a sentar en el mismo lugar. Segundo cubo a la boca. Lo sentí desde el momento en que llevé el vaso a mis labios, en el pequeño instante en el que respiras el aire que está dentro de él. Rompí el cubo con los dientes, petrificada. Me lo tragué lo más rápido que pude. Y no me comido nada desde entonces. El hielo sabía inequívocamente a sangre.

Domingo, el principio y el fin.

Nox.

22 may 2009

Muda o sonora?

"Where civil blood makes civil hands unclean" (Gracias, Willy, por resumir tan perfectamente todo lo que sucedió anoche.)




Cuando la confusión decida cooperar talvez tenga alguna conclusión interesante que sacar de esto. Mientras tanto, cambiemos de tema.

El aire es pesado, espeso, rojo, está vivo. Han sido días agitados, oprimentes bajo la belleza cruda y casi agresiva del sol. En más de uno pensé que mi piel se envolvería en llamas, blancas y brillantes como los reflejos del sol sobre el agua...pero no ha sucedido todavía (ya veremos). En un par de días las cosas se salieron de lugar en mi cabeza, pero no han encontrado su puesto todavía. Sé que aún tomará tiempo, y mucho. Ya ni siquiera sé exactamente hacia dónde quiero ir. No importa, dejemos las cosas a la incertidumbre por un momento. Ya veré qué sucederá al final.

Nox.

Imagen:"Blood" by komradluco.deviantart.com