sopastrike

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11 nov 2009

Dietética

Hay que ingerir distancia,
lanudos nubarrones
secas parvas de siesta,
arena sin historia,
llanura,
viscacherras,
caminos con tropillas
de nubes,
de ladridos,
de briosa polvareda.
Hay que rumiar la yerba
que sazonan las vacas
con su orín,
y sus colas;
la tierra que se escapa
bajo los alambrados,
con su olor a chinita,
a zorrino,
a fogata,
con sus huesos de fósil,
de potro,
de tapera,
y sus largos mugidos
y sus guampas, al aire,
de molino,
de toro...
Hay que agarrar la tierra,
calentita o helada
y comerla
¡comerla!

Oliverio Girondo

Nox.

22 sept 2009

"Tan vivo sobre el vértice del musgo"

No estoy muy segura de adónde voy con este post. Al comienzo pensaba hablar de la inmaterialidad del amor, que hace que el tiempo no transcurra para él. Y al corazón que es de carne, qué le pasa?
Esta mañana Blake me mandó un memo. El cuerpo es la continuación del alma. Verídico. Trabajo en reconstruir esas carreteras porque estaban (y siguen, pero por suerte cada vez menos) saturadas, y la comunicación era cada vez más difícil, incompleta, y poco merecedora de confianza. Siento la necesidad de acercarme al bosque, al mar, a la montaña, a llenarme los pulmones con el aroma que cada uno de ellos despide, abrir los ojos bajo la lluvia o el cielo azul, a dejar que se cuelen en mis oídos los silbidos del viento, el sonido sedoso del agua, el crepitar de las hojas secas. Y dormir acariciada por el musgo. Entregándome así por un instante me deja sentir que mi cuerpo es una puerta abierta al alma. Y puedo dejar que el amor se derrame de mí.
El título lo plageo respetuosamente a Benedetti, que últimamente me ha devuelto la ilusión de la coincidencia.
Nox.
Imagen: "Moss II" by theflex.deviantart.com

19 abr 2009

Siempre, siempre, siempre.

En la noche, mientras el mar martillaba los acantilados, me puse a mirar las estrellas y me pareció absolutamente evidente. Hermoso. Estaban tan cerca que parecía que me iban a caer entre los ojos. Hasta se me metieron por la nariz. Y cómo me reí.