sopastrike
13 dic 2009
If your body's feeling bad...
Can i put my hands on you?
Nox.
11 nov 2009
Dietética
Hay que ingerir distancia,
lanudos nubarrones
secas parvas de siesta,
arena sin historia,
llanura,
viscacherras,
caminos con tropillas
de nubes,
de ladridos,
de briosa polvareda.
Hay que rumiar la yerba
que sazonan las vacas
con su orín,
y sus colas;
la tierra que se escapa
bajo los alambrados,
con su olor a chinita,
a zorrino,
a fogata,
con sus huesos de fósil,
de potro,
de tapera,
y sus largos mugidos
y sus guampas, al aire,
de molino,
de toro...
Hay que agarrar la tierra,
calentita o helada
y comerla
¡comerla!
22 sept 2009
"Tan vivo sobre el vértice del musgo"
Esta mañana Blake me mandó un memo. El cuerpo es la continuación del alma. Verídico. Trabajo en reconstruir esas carreteras porque estaban (y siguen, pero por suerte cada vez menos) saturadas, y la comunicación era cada vez más difícil, incompleta, y poco merecedora de confianza. Siento la necesidad de acercarme al bosque, al mar, a la montaña, a llenarme los pulmones con el aroma que cada uno de ellos despide, abrir los ojos bajo la lluvia o el cielo azul, a dejar que se cuelen en mis oídos los silbidos del viento, el sonido sedoso del agua, el crepitar de las hojas secas. Y dormir acariciada por el musgo. Entregándome así por un instante me deja sentir que mi cuerpo es una puerta abierta al alma. Y puedo dejar que el amor se derrame de mí.
El título lo plageo respetuosamente a Benedetti, que últimamente me ha devuelto la ilusión de la coincidencia.Nox.
19 abr 2009
Siempre, siempre, siempre.
En la noche, mientras el mar martillaba los acantilados, me puse a mirar las estrellas y me pareció absolutamente evidente. Hermoso. Estaban tan cerca que parecía que me iban a caer entre los ojos. Hasta se me metieron por la nariz. Y cómo me reí.No necesito abrir la ventana. Simplemente dejar que me trague la negrura y mirar hacia mí.
Qué ganas me han dado de salir corriendo, de cocinarme bajo el sol, de meter los pies en todas las arenas de todos los mares y lanzar piedras a todos los ríos. De oler todas las flores y de rodarme en todas las hierbas. Me da ganas de comerme todo, de meterme pedazos enteros del mundo en la boca. Excepto los cactus, y algunas otras cosas así. No quiero discriminar, pero no veo cómo seguir comiendo con espinas en la lengua.
Siento una necesidad brutal de hacer todo. Amo todo. Caminar por la calle cuando llueve, los abrazos, la vista de un lugar desconocido por la ventana del avión, los idiomas que no se parecen a ninguno, el sol, reír, llorar, los reencuentros, el sonido de las hojas en otoño, las sonrisas, los sentimientos auténticos, las sensaciones espontáneas, las eventualidades, las llamadas telefónicas a las tres de la mañana para no decir nada, mirar la lluvia y la nieve desde la ventana, las velas, abrir un libro amarillento y oler sus páginas, la luz del sol en los ojos, estar sola en mi casa, sentir un cuerpo tibio al otro lado de la cama, dormir, la música, el tacto, los silencios agradables, los lunares peculiares, los recuerdos, las alas de la imaginación, la forma de las manos, las figuras en las nubes, las ondas en el estanque, el ronroneo de los gatos, sentir el corazón a mil por hora, los colores, la locura, la risa de los niños, dormir boca abajo, y tú...
y tantas cosas más...