Esas manos
lejanas a mis días,
esas manos que conocí en la ebriedad y en las mañanas
esas manos misteriosas que contuvieron los secretos en silencio
y me hablaron del hoy en las madrugadas,
Esas manos que conozco de memoria,
que arropé entre las mías
que conocen mis verbos y mi cuerpo
esas manos que probé tantas veces entre sueños,
Esas manos adormecidas que esperaban para acariciar el alma
secas en sus caminos,
fuertes en sus pasares,
esas manos sin rumbo que cantaron mi nombre
como quien canta el mar,
Esas manos entre las que que fui masa y arcilla,
esas manos de humo y de vía láctea,
Esas manos que me sostuvieron hasta que tuvieron que soltarme,
que reposaron en mí como vino al fondo de un vaso,
Esas manos que imprimieron y borraron
esas manos que esperaron demasiado,
Esas manos que di por sentadas y que pasaron al olvido
estáticas como plátanos de sombra en el invierno,
Esas manos me miran sin mirarme y las miro con la tristeza
de que entre ellas y las mías, en secreto,
el silencio no ha bastado para borrar la caricia de la memoria.
sopastrike
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta recuerdo. Mostrar todas las entradas
14 jul 2014
Esas manos
Etiquetas
confusión,
cuerpo,
el hombre Náufrago,
flashback peligroso,
pasado,
recuerdo,
regresar,
verano
29 abr 2010
Faltas de ortografía
De niña no me gustaba regresar de la escuela a la hora del almuerzo, que para mí era tiempo perdido escuchando a mi mamá repetir el inefectivo mantra "come" hasta que la paciencia le faltara y terminase obligándome a prometerle que para cuando ella regrese del trabajo el plato estaría vacío. La promesa era el pase hacia la libertad y sobretodo el tan apreciado silencio.
Siempre fui una niña solitaria, no me gustaba ir a jugar con los hijos de los vecinos ni que ellos vinieran a mi casa. Nunca hablaba en voz alta cuando jugaba. Los monólogos de la muerte del perro de peluche moribundo y las letras de amor del Ken a la Barbie (o viceversa) eran minuciosamente desarrolladas en mi cabeza. La primera palabra era el saludo a mi papá cuando llegaba del trabajo a las cinco y media. Después de su minucioso ritual de aflojarse la corbata, sacarse los zapatos, y sentarse en el sofá con la copa de vino tinto a escuchar música, me acompañaba al estudio (el cuarto dónde estaban los libros y el escritorio en dónde hice mis deberes hasta los 15) y me hacía escoger alguno de los libros. Frecuentemente elegía uno de la colección "El Barco de Vapor" (seguramente alguno de ustedes los recuerda) pero también solía aventurarme en la sección de mi papá, y la tarde terminaba con 20 minutos escuchando en silencio la lectura pausada de las primeras páginas de algún libro de ciencia ficción de Isaac Asimov. Luego llegaba mi mamá, me mandaba a buscar el sacrosanto cuaderno que me hacía llevar hasta a la playa, y me hacía copiar todas las páginas que mi papá me acababa de leer, haya sido la historia de Valentín que se parece a Valentín o la explicación de las tres leyes de la robótica. Al terminar, tenía que buscar todas las palabras que no conociera y copiar las definiciones. Y bueno, luego iba a la cocina a recibir el regaño porque el plato del almuerzo seguía intacto.
A los 7 años una amiga de mis papás me regaló un diccionario de bolsillo y la tarea asignada fue terminar de leerlo para el final de las vacaciones.
Todo este post sólo porque tenía ganas de contarles. Nada tiene que ver con nada. Y bueno, sí, efectivamente...
Nox.
Siempre fui una niña solitaria, no me gustaba ir a jugar con los hijos de los vecinos ni que ellos vinieran a mi casa. Nunca hablaba en voz alta cuando jugaba. Los monólogos de la muerte del perro de peluche moribundo y las letras de amor del Ken a la Barbie (o viceversa) eran minuciosamente desarrolladas en mi cabeza. La primera palabra era el saludo a mi papá cuando llegaba del trabajo a las cinco y media. Después de su minucioso ritual de aflojarse la corbata, sacarse los zapatos, y sentarse en el sofá con la copa de vino tinto a escuchar música, me acompañaba al estudio (el cuarto dónde estaban los libros y el escritorio en dónde hice mis deberes hasta los 15) y me hacía escoger alguno de los libros. Frecuentemente elegía uno de la colección "El Barco de Vapor" (seguramente alguno de ustedes los recuerda) pero también solía aventurarme en la sección de mi papá, y la tarde terminaba con 20 minutos escuchando en silencio la lectura pausada de las primeras páginas de algún libro de ciencia ficción de Isaac Asimov. Luego llegaba mi mamá, me mandaba a buscar el sacrosanto cuaderno que me hacía llevar hasta a la playa, y me hacía copiar todas las páginas que mi papá me acababa de leer, haya sido la historia de Valentín que se parece a Valentín o la explicación de las tres leyes de la robótica. Al terminar, tenía que buscar todas las palabras que no conociera y copiar las definiciones. Y bueno, luego iba a la cocina a recibir el regaño porque el plato del almuerzo seguía intacto.
A los 7 años una amiga de mis papás me regaló un diccionario de bolsillo y la tarea asignada fue terminar de leerlo para el final de las vacaciones.
Todo este post sólo porque tenía ganas de contarles. Nada tiene que ver con nada. Y bueno, sí, efectivamente...
Nox.
7 oct 2009
Y cuando me tocas
se borran mis pecados.
y ya no existen las calles en contravía.
Imagen:"Touch" by DianaCretu @ deviantART.com
Nox.
Imagen:"Touch" by DianaCretu @ deviantART.com
Etiquetas
amor,
el hombre Spica,
recuerdo,
sensación,
sentir
17 may 2009
Domingo
Me las devolviste, pero no las he guardado. Las dejé encima de mi mesa de noche, por si acaso. Por si sucede qué? Ni idea. Te olvidaste de devolverme una. Sé que no me la devolverás, pero no importa, ya conseguiré otra copia, y cuando la vea pensaré inevitablemente en ti. Felicitaciones, lograste crear un recuerdo en mí. Y me arrancaste un recuerdo para quedártelo tú. Nada mal. Además fue una buena elección, me gusta mucho esa película.
Esta tarde el polen flotaba en el aire, y se posó como un copo de nieve en las pestañas de un desconocido que pasó junto a mí por la vereda, que por llevar tan hermoso recuerdo sobre él, dejo de ser un desconocido. Tenía ganas de hablarle. "Buenas tardes, amigo, seguramente tú no conoces a J. ni tampoco a mí, pero resulta que por una cosa que jamás creerás, me lo recordaste...". Sí claro.Más que de hablar con él, tenía ganas de verte a ti. Ya se me pasó, simplemente recordé la imagen mientras flotaba lejos de todo lo que tengo que estudiar para el examen de mañana, y me dije que puede ser que cuando te lo cuente sonrías. Para mí.
Nox.
Esta tarde el polen flotaba en el aire, y se posó como un copo de nieve en las pestañas de un desconocido que pasó junto a mí por la vereda, que por llevar tan hermoso recuerdo sobre él, dejo de ser un desconocido. Tenía ganas de hablarle. "Buenas tardes, amigo, seguramente tú no conoces a J. ni tampoco a mí, pero resulta que por una cosa que jamás creerás, me lo recordaste...". Sí claro.Más que de hablar con él, tenía ganas de verte a ti. Ya se me pasó, simplemente recordé la imagen mientras flotaba lejos de todo lo que tengo que estudiar para el examen de mañana, y me dije que puede ser que cuando te lo cuente sonrías. Para mí.
Nox.
Etiquetas
el hombre Arlequín,
flashback peligroso,
primavera,
recuerdo
10 may 2009
"Verde que te quiero verde"
Me había olvidado de lo mucho que me gustaba la lluvia. El sabor de una tormenta intensa y poderosa, como el crepitar suave de una lluvia ligera y pretenciosa. También se me había olvidado lo delicioso que es reír descontroladamente, sin márgenes y en coro.
Es curioso. Parece que después de la hibernación a la que fui forzada (o talvez simplemente llevada voluntariamente) reaprendo todo. Es como si mi piel ya no supiera sentir el calor, como si mis ojos ya no supieran ver la luz...cada sensación y cada sentimiento me parecen nuevos, apasionantes territorios inexplorados. Y cada uno de ellos es virgen, inmaculado, no llega con maletas repletas de recuerdos. Valen por sí mismos. Son mis futuros momentos pasados.
Debo decir que tampoco me desagrada que un recuerdo me visite de vez en cuando. Sobretodo si decide entrar por la nariz. El olor de los objetos, los lugares, las personas, por alguna razón son la manera más fuerte de recordarlas. Tomemos al Arlequín, por ejemplo. A duras penas recuerdo su cara. Debo forzarme para reconstruirlo visualmente en mi mente. Pero si en algún momento su aroma emerge de quién sabe dónde, es inmediato. La sangre a los pies.
Hablando de aromas, quisiera reencontrar uno en particular. El sudor de los caballos.
Nox.
Imagen:"Play" by Goldensands @ deviantART.com
Etiquetas
caballos,
el hombre Arlequín,
instante,
lluvia,
primavera,
recuerdo,
sensación,
sentir,
sudor
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
