sopastrike
14 jul 2014
Esas manos
lejanas a mis días,
esas manos que conocí en la ebriedad y en las mañanas
esas manos misteriosas que contuvieron los secretos en silencio
y me hablaron del hoy en las madrugadas,
Esas manos que conozco de memoria,
que arropé entre las mías
que conocen mis verbos y mi cuerpo
esas manos que probé tantas veces entre sueños,
Esas manos adormecidas que esperaban para acariciar el alma
secas en sus caminos,
fuertes en sus pasares,
esas manos sin rumbo que cantaron mi nombre
como quien canta el mar,
Esas manos entre las que que fui masa y arcilla,
esas manos de humo y de vía láctea,
Esas manos que me sostuvieron hasta que tuvieron que soltarme,
que reposaron en mí como vino al fondo de un vaso,
Esas manos que imprimieron y borraron
esas manos que esperaron demasiado,
Esas manos que di por sentadas y que pasaron al olvido
estáticas como plátanos de sombra en el invierno,
Esas manos me miran sin mirarme y las miro con la tristeza
de que entre ellas y las mías, en secreto,
el silencio no ha bastado para borrar la caricia de la memoria.
14 feb 2012
Le vi, andaba sonriendo por ahí...
Hace ya un par de meses, me llegó una invitación automática para unirme a LinkedIn (sí, ahora soy suficientemente vieja para tener un perfil a mitad vacío y...un contacto!). La invitación venía del Spica, porque mi correo electrónico seguía en su lista de contactos (lo cual no tiene nada de extraño, yo nunca he hecho una limpieza de los contactos hotmail). De todas maneras, esto es simplemente el contexto y sus detalles no importan.
Así pues, me uní a su red, esperando encontrar algo en su perfil que responda a mis curiosidades básicas.
Y abro su foto de perfil. Ahí estaba. El mismo cabello que yo amé, la misma frente ancha, la misma boca, la forma acorazonada del rostro que durante tanto tiempo gasté en mi memoria. Pero desde el fondo de su mirada digitalizada, no había nada para mi. Nada que yo pudiese reconocer. Nada que dijera "Soy Spica, y aquí estoy".
Y lo único que me pude decir, a solas en mi casa frente a la frialdad de esa mirada que desconozco, fue "Guau. Yo amé a ese hombre". Y me invadió una auténtica tristeza.Y sí. Debo admitir que ha pasado mucho tiempo (terminó así) y que para ese entonces era mucho más joven y ya no soy la misma, pero yo creía en él, en nosotros. Creía en esas posibilidades.
Sigo creyendo que todo es posible. Y si bien no he aprendido a olvidar y dudo que alguna vez lo consiga, sé que nunca más pensaré en él a la hora del té. Ni a ninguna otra hora. Estoy anestesiada de él para siempre. Creo que es esto a lo que llaman "olvidar". Pero es un mal uso de la palabra. Estas cosas no se olvidan nunca. Simplemente dejan de doler.
El invierno te tiene apretada hasta la fibra mujer,
mientras caminas contra el viento.
Ego al aire, ego al frío, campanadas de la muerte.
Nox.
31 may 2009
"Cuando anochece se estremecen los pinos y no es de frío" (Benedetti)
O quizá hay demasiadas cosas que aún se le parecen demasiado...
Acabo de salir de 16 horas de sueño, una cifra atroz que jamás me hubiese permitido, pero tuve un sueño que recuerdo hasta el último detalle. Fue largo, detallado, sensorial, y muy fuerte emocionalmente. Por alguna razón estaba cruzando el mediterráneo de este a oeste en un barco X, en donde también había un montón de gente conocida o desconocida, y la mayor parte de los pasajeros eran niños. Lo raro es que vivíamos todos en el barco, pero cada día cada quien iba a trabajar a donde le correspondía (yo trabajaba como jefa de restauración en el Louvre...amo la improbabilidad de los sueños) y regresábamos a almorzar al medio día y luego por las noches. Bueno, el punto es que en el barco también estaba colóquese aquí nombre de personaje de la televisión francesa (yo sé, yo sé), y ambos aparentemente estábamos juntos. En el sueño debí esperar a que ocurrieran un sinnúmero de eventualidades que no tenían nada que ver con lo que me interesaba para comprender y confirmar, con cada uno de mis sentidos en la más intensa fase del sueño paradoxal, que efectivamente los dos estábamos juntos, y con toda certeza lo que yo sentía era amor por él (paréntesis, en la vida real está lejos de ser así. Pero eso no es lo que importa aquí y ahora.).Lo que me lleva a concluír que estoy regresando a la estética que me agradaba hace años atrás, a sentimientos que logré sentir años atrás, a palabras que no hubiese imaginado pronunciar. Ahora ya nada es como antes, y lo que este sueño seguramente dejará marcado en mi memoria durante mucho tiempo es que soy demasiado cobarde ante la soledad cuando se te presenta implacable durante un tiempo significativamente largo que parece nunca terminar. Pero lo peor es que no me desespero porque termine, de cierta forma me siento a gusto así.
Cambio de tema. El viernes por la noche me alejé tanto de la realidad que por primera vez tuve miedo de no volver. Al despertar, te das cuenta de que hay gente que pasó una peor noche que tú, y que puso en juego un poco más que su sola estabilidad mental. Todo me llenó de tristeza.
"Heureusement il y a Frida, la fille du Nord des chansons de Brel..."
Nox.