sopastrike

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9 ene 2013

Eau

Agua. Flexibilidad. Cáscara de mandarina.
Un vaso vacío. Una ola desaforada.

Aguas del ahogo, del naufragio. Dejarse llevar, derivar. Alejarse. Lejos, cada vez más lejos. Alta mar.
Balsas frágiles de la lucidez, marea alta de emociones, corrientes de la intuición. Muerte.

Buscar a lomo de barco costas de promesas vacías. Todo estaba a bordo. Qué se le olvidó a Noé?



Torrente. Cascada. Caída a lo profundo, hacia lo azul, lo negro y lo dorado.  Ebullición.
Misterios de aguas profundas, de cuerpos impermeables.

Permeabilidad. Agua de cuerpos. Contacto. Humedad. Gotitas.
Una capa de sudor, una lágrima expectante.
Esperar. Marineros. Cargas y redes. Pescar. Estornudo.
Agua domesticada. Cañerías.

Una ventana fría.

Un pez en un bocal.

Nox.

imagen: eventualmente


3 nov 2012

otoño



El otoño sabe matar con ternura, con paciencia.
Explota la muerte en la tarde de tu vientre y sangra la montaña.
Se desnuda la muerte en las alturas y la tierra, tibia, resopla.

Caen las hojas y las calles se cubren de muerte,
Esqueletos crujientes de la primavera.
Vengo a la tierra, a la piedra, laderas de sol y vino,
Magma tan verde y tan magno que sangra, quema.

El amanecer, jadeante, llega a mí vestido de brumas,
Y yo me visto de gris para que, contra mi pecho,
Brillen algún día las copas flameantes.

Nox.

imagen: eventualmente

26 oct 2010

Luz de otoño.

El amanecer que se abrió ante mí esta mañana, colándose entre las cortinas de mi cuarto, dejó en el aire las notas del otoño.

Todo se llenó de ocre luz viva, todas las formas y los objetos chorreaban de hechiceros silencios.
La luz también llegó a tu cuerpo durmiente y lo encerró en un halo cándido y somnoliento. Tu cabello brillaba dorado y cobrizo en la ventisca viva de la luz, y al recordar el color amielado y seco de tus ojos todavía arropados en el más profundo de los sueños, intuí que tu cuerpo había venido de una acumulación inmemorial de hojas secas de otoño, como las que caen afuera, donde también brilla esa luz, donde sopla el viento frío, donde más tarde caerá la lluvia que miraré echando de menos el fuego lento de tu piel.


La luz de otoño llegó viva a mis ojos y bebe de mis pupilas. El amor es silencioso en la estación de la muerte.

Nox.

imagen: autumn light by elena-n.deviantart.com

19 jun 2010

Cobre.

Silencio. Escucha el tenue vapor de la luz
(que tocasen las campanas a lo lejos).
Te miras sin espejos,
Mudo, flotante
Solo ante mi y ante la muerte.
Las hebras que emergen a la superficie son cantos mágicos,
Eternos,
Estirándose con estridencia en la intensidad del instante,
Portentoso como los rebuznares de tu mente.


01 SHINE ON YOU CRAZY DIAMOND by Pink Floyd/01 SHINE ON YOU CRAZY DIAMOND on Grooveshark

10 sept 2009

La historia del niño ahogado

Hace un par de semanas, a finales de agosto, soñé que me encontraba en el medio del mar, azul y turquesa de arenas blancas. Estaba parada en el agua, y junto a mí, estaba el Spica cuando era niño, nadando en círculos frente a mí. De cuando en cuando, se hundía violentamente en el agua tranquila como si algo lo jalara por un pie, y empezaba a ahogarse angustiosamente. Entonces me acercaba yo y lo llevaba a la superficie, tomándolo firmemente por un brazo. La escena se repitió innumerables veces, y yo seguí sacándolo del agua, siguiendo un instinto que no me cansaba.

He tenido ese sueño tres veces más desde entonces. La última fue ayer. Pero esta vez, sabiendo que debía hacer algo para que el sueño no conquistara mis noches, hice el mayor esfuerzo de conciencia que pude.

Y lo dejé ahogarse. Recuerdo haber llorado mientras lo miraba agitarse bajo el agua clara, pero me quedé parada donde estaba. El mar comenzó a tornarse verde, el niño perdía las fuerzas bajo el agua. Entonces las burbujas cesaron, y sangre empezó a subir a la superficie, a dispersarse oscura y espesa hasta el lugar en el que yo estaba.
Me sumergí, agitada por el miedo y la adrenalina. Todo desaparecía y se volvía luz blanca.

Es la primera vez que me siento morir en un sueño.

Nox.

23 ago 2009

El acuario

Una tarde tranquila de sábado, ambientada por el brillo cálido del sol a las cuatro de la tarde. El shinigami da vueltas como siempre en su pecera, luciendo soberbiamente sus aletas y deteniéndose de cuando en cuando para mirarme. Shinigami. Un nombre tan poderoso hizo de mi pez un asesino.
Eso no detiene el arrebato de ternura en el que tomo su reino de cristal entre mis manos para ponerlo sobre mi regazo. Lo observo largo rato, sin dejar de sorprenderme por la belleza y la cadencia de sus movimientos. Entonces me guiña un ojo. Yo le guiño de vuelta. Me invita a seguirlo. Meto la cabeza en la pecera y suavemente me dejo caer en su interior, intentando no perder de vista el camino que me señala el shinigami. Lo sigo largo rato, sintiendo sobre mi piel desnuda la caricia de la corriente.
Aparece una puerta. Al cruzarla el agua desaparece, y sobre mi piel seca se teje un vestido azul profundo. Estoy en el pasillo de un acuario, extasiada por la singularidad de cada una de las criaturas que desfilan a mi alrededor. Me detengo a observar la enorme mantarraya, y sonrío al imaginar la sensación de su piel lisa y tensa. La mantarraya se levanta lentamente y se aleja de mí con cierta dulzura, dejando al descubierto un cuerpo conocido inerte en sobre la arena, tendido boca abajo.

Tenías los ojos abiertos y no dejabas de mirarme. Las anguilas vinieron a cubrir tu cuerpo nuevamente, y cuando se alejaron vinieron las anémonas, y las medusas, y luego las tortugas. Cuando llegaron las centollas me sonreíste y cerraste los ojos. Los hilos de sangre que emanaban de tu cuerpo se retorcían en el agua, y llegaron hasta el lugar en el que estaba yo, del otro lado del cristal, que se trizaba a su tacto.
Otra vez secuestrada en el imperio de mis propios sueños?

Nox.

5 ago 2009

De la muerte, el amor y otros accidentes

Hace una hora estuve cerca de la muerte como jamás lo había estado nunca. Jamás me había sentido tan aferrada a mi vida de pseudo desgraciada como cuando vi ese auto blanco a dos centímetros de mi piel, separado por la delgada membrana de la lata y el vidrio del auto. En el momento no se lo dije a nadie, simplemente pronuncié los típicos reclamos al conductor y me mantuve callada el resto del camino. Al llegar a mi casa, aún con los vapores de la cerveza en la sangre, me invaden unas ganas de llorar alarmantes, que nunca había sentido...No podría decirles con exactitud que fue lo que pensé en ese momento, pero la intensidad de las ideas que me cruzaron la mente en el instante fue asombrosa.
Independientemente de lo que sucedió esta noche, me di cuenta de que tengo miedo del amor, esperándolo paradójicamente con todas las ansias posibles e imaginables de mi cuerpo y todo lo que contiene. La palabra amor es la protagonista de los peores desastres de mi vida (bueno, casi), pero busco sin descanso sentir su significado porque sé que no importa lo punzantemente doloroso que pueda volverse, es pura belleza. Pura belleza. Vivo con amor a cuestas, y los problemas aparecen cuando no estoy muy convencida de hacia dónde dirigirlo.
Quiero que me envuelvas con tus brazos, Alicanto, una vez más. Willy dijo que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas, por eso no te pido uno. Si te puedo pedir alguna cosa, es un abrazo. O a defecto una tertulia al borde del agua.


Nox.
Imagen: "Ashes and Snow" by Colbert Gregory